Conversaciones conscientes

El otro día estaba hablando con una cliente

Me contaba la relación que tiene con su padre.

Como a lo largo de su vida, unas veces se a sentido alentada por él y otras, todo lo contrario, criticada y minusvalorada.

Ha conseguido grandes logros porque su padre la ha apoyado mucho.

Pero en el como hace las cosas, en su día a día, es donde ella siente la crítica y el enfado de su padre, es como si no llegase a cumplir sus expectativas.

PERO,

el asunto de la conversación no era la relación con su padre.

El tema de la conversación trababa de la MANIPULACIÓN que ha recibido de su madre.

No le dolía tanto la relación que tenía con su padre, el como le hacía sentirse imperfecta, si no la manipulación que recibía por parte de su madre.

Cuando ella le contaba a su madre lo que le pasaba con su padre. Su madre siempre exculpaba a su padre, por alguna razón.

La cliente, estaba enfadada con su madres, pues ha aprendido a relacionarse es desde esa interpretación recibida de su madre.

Esto a mi me hizo pensar en mi propia vida y mi propia manera de comunicar interpretando los hechos que han pasado en mi realidad.

Lo que la cliente llamaba manipulación es como su madre SIEMPRE EXCULPABA a su padre de su forma de actuar.

Eso hacía que ella, desde niña, sintiera que era ella la que debía de cambiar y adaptarse.

La conversación con su madre siempre tenía ese matiz que hacía que ella no se sintiese escuchada, con lo cual reafirmaba la sensación de imperfección que ya traía.

En la conversación con su madre: en lugar de aliviar esa sensación de «no soy suficiente»; Esa sensación, salía reforzada. Su madre no solo no la escuchaba y la acogía en su dolor y desesperanza, sino que de alguna manera le daba la razón a su padre.

Eso a mi, me hizo pensar en como yo misma me he comunicado con mis hijos.

Eso me hizo reflexionar sobre la frase que mi hijo me dijo: «No me escuchas».

¿Cuantos filtros tengo aún?

Filtros que hacen que no pueda escuchar a las personas que más quiero.

Cada conversación, es una oportunidad para reflexionar sobre mi misma y mi manera de relacionarme con las personas que quiero.

Los cliente traen cosas que no veo de mi misma y me dan la oportunidad de reflexionar sobre temas que no veía, pero que cuando los escucho me resuenan.Se que tienen que ver conmigo.

Con los clientes, estoy en silencio, yo. no tengo que dar soluciones.

Solo escucho, reflejo lo que escucho y hago alguna pregunta al hilo de la conversación para que el cliente encuentre su propia respuesta y ponga consciencia en su vida, en su manera de observar, sentir, pensar y actuar.

Esta manera de relacionarme con mis clientes, me ayuda a mi misma a poner consciencia en mi propia forma de observar, sentir, pensar y actuar.

Esta manera de escuchar es lo que me ayuda a cambiar mi vida

Y me pregunto: ¿Que cambios voy a ver en mi vida el darme cuenta que también puedo escuchar a mis seres queridos, sin nada que demostrar?

Por el momento, lo que he ganado es quitarme una venda de mis ojos y «un saco de arena mojada de mi espalda»

Me siento profundamente agradecida de esta profesión de la que vivo y me da la vida.

Si quieres trabajar conmigo deja tus datos y suscríbite a la newsletter para recibir más posts con reflexiones y aprendizajes

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Buscar