Día de la Madre

Ayer me llegó la definición de hijo por José Saramago y quiero compartir contigo mis reflexiones.

Te copio el texto

DEFINICIÓN DE HIJO

Hijo es un ser que Dios nos prestó para hacer un curso intensivo de como amar a alguien más que a nosotros mismo, aprender a tener coraje. Sí, ¡Eso es! Ser madre o padre es el mayor acto de coraje que alguien pueda tener, porque es exponerse a todo tipo de dolor, principalmente y del miedo a perder algo tan amado. ¿Perder? ¿Como? ¿No es nuestro? Fue apenas  un préstamo … El más preciado y maravilloso préstamo ya que son nuestros sólo mientras no pueden valerse por sí mismos, luego le pertenece a la vida, al destino y a sus propias familias.

Dios bendiga siempre a nuestros hijos pues a nosotros ya nos bendijo con ellos.

José Saramago Premio Nobel de Literatura

 

Desde luego, estoy de acuerdo con José Saramago.

Tener hijos es un curso, super-intensivo, de como amar.

Cuando tuve a mi primera hija, deje de ser hija para convertirme en madre, por amor.

Dejé de ser niña para convertirme en adulta, por amor.

Deje de pensar en singular para pensar en plural, por amor.

Y aunque el amor es muy grande, sigue habiendo una resistencia interna a que se vaya ese yo conocido. Para desprenderme de mi yo conocido necesité de mucho coraje por amor.

El primer hijo supone el súper gran cambio.

Ese cambio no es sencillo, en mi caso, quería seguir haciendo cosas que me eran conocidas, que me hacían sentir yo. Hubo resistencia.

El Segundo hijo, es el acabose total.

Cuando llegó el segundo hijo, ya me había acostumbrado a pensar en plural, a ponerme en segundo lugar. Por amor.

Ya estaba preparada para desaparecer, y de alguna manera así ocurrió. Por amor.

El tercero, llega a un lugar en el que existe un cierto orden.

Parecería que ya sabía, que todo saldría rodado, fácil, pero no.

Todo por amor.

Cada uno es muy diferente y además la vida te va regalando desafíos por si lo de los tres hijos no es suficiente.

En mi caso, a pesar de las resistencias, ganaba la aceptación, con coraje, por amor.

La transición, se fue dando en el tiempo. ¡Menos mal!

Recuerdo de hacer tratos con el padre de mis hijos para poder dormir una horas uno y otras el otro.

Recuerdo, recuerdo, recuerdo … hay muchos recuerdos, unos bonitos que me llenan el corazón y otros dolorosos que también llenan mi corazón.

Cuando llega cada uno de los hijos,  trae consigo una lección. Ya he aprendido cosas, de cada uno cosas muy diferentes.

Ellos son diferentes y lo que nace de mi hacia ellos también es diferente.

Lo idéntico, es el amor que siento por cada uno y las ganas de verlos felices.

Pero claro, una cosa es lo que yo diga: que los quiero a los tres muchísimo

y

otra muy distinta lo que ellos perciben.

Si has leído mi web sabrás que mi segundo hijo no me habla.

Por mucho que yo crea quererle, no le llega.

Al principio, no podía hablar de este tema pues me ahogaba en llanto.

Ahora, con trabajo personal reflexivo voy entendiendo que los hijos más que un regalo son en préstamo.

Que han venido a mi vida para que aprenda lecciones de AMOR con mayúsculas.

Así que aquí estoy reflexionando contigo y asumiendo que lo que estoy viviendo es lo mejor para aprender mi lección.

Ayer, soñé con él:

«Llevé mi coche al taller, con mi amiga Monica. Teniamos que esperar porque delante de nosotras había otros esperando.

Delante de nosotras había una pared que no nos dejaba ver a los que estaban delante de nosotras. Aún así, me pareció ver a mi hijo.

Intenté salir del coache, pero mi cuerpo no respondía. Monica me dió una percha y con la percha fui capaz de salir (cosas de los sueños).

Salí y con mucho valor me acerque a él.

En un principio, hizo como que no me veía pero luego me habló.

Estaba acompañado por dos personas, un hombre y una mujer que se pusieron detras de él a hacer gestos con las manos, mientras hablaba commigo.

Me dijo que estaba trabajando por hacer el mundo feliz.

A lo que yo le pregunté: En ese mundo feliz ¿los hijos hablan con sus madres?

No me respondió y se fue al final del taller a esconderse entre los abrigos que había colgados en perchas.

El aspecto, no era el de mi hijo, estaba redondo, cuando mi hijo está fit total (cosas de sueños)»

He conseguido terminar de escribir este post para poder compartirlo contigo.

Alguna amiga, me dice, que no debería de escribir sobre este tema, pero a mi me ayuda contarlo en alto.

Me gustaría saber si te encuentras en una situación similar que piensas, que haces, como lo gestionas.

Un abrazo a las madres y a los padres que aman a sus hijos con el coraje de exponerse a todo

 

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