Un esfuerzo consciente

Desde hace muchos años, quizá ya 20, comencé a levantarme muy temprano. Antes de   que en casa hubiese actividad. 

Me encantaba estar en silencio, a solas, sintiendo el frio de la mañana. Unas veces muy abrigada otras no tanto. Buscando y acompañando el fluir de mi respiración y las sensaciones de mi cuerpo. 

Había días que me costaba mucho levantarme, pero, en cuento lo hacía, la energía me llenaba el cuerpo y el espíritu. Mi día empezaba de otra manera, desde la calma, desde el saber lo que quería hacer con lo que se presentase.

Esta rutina, por llamarla de alguna manera, aunque la atención plena es lo más alejado a la rutina. Me ha ayudado y me sigue ayudando, a transformar mi vida y la de las personas que tengo a mi alrededor.

Ya sea que lo que me toca vivir es de mi agrado o no lo sea. Lo vivo con la intensidad, sabiduría y paz interior que me da la calma de esta práctica diaria.

Después de tantos años, ya tengo el hábito de despertarme y que mi consciencia busque mi respiración y escanee las sensaciones que tiene mi cuerpo. Después hago estiramientos prolongados que hacen que mi cuerpo se termine de despertar.

Te animo a que empieces haciendo este ejercicio de despertante unos minutos antes de lo que habitualmente haces para que te tomes unos minutos para ti, para tomar contacto congio misma.

Podrás comprobar como poco a poco, sin apenas darte cuenta, vas teniendo una calidad de vida no conocida antes. 

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